Introducción
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han de ser «mejorados» (transhumanismo, perfeccionismo,
human
enhancement, human engineering),
los «mejoradores» estarán
a
fortiori
por encima de los mejorados, que a su vez estarán por
encima de los no mejorados.
También el aborto en general, el aborto eugenésico, la este‑
rilización de deficientes y otras cosas, como la reciente eutanasia
de niños, ponen a un ser humano por encima de otro. En estos
y similares apartados, a veces parece como si Hitler, que perdió
la guerra, hubiera ganado la paz. La explicación es que mientras
Franco (como otros dictadores de la época) era un hombre del
pasado, algo así como un dictador‑regente del antiguo régimen,
Hitler era un hombre del futuro, un vegetariano estricto y un cien‑
tificista, y participaba de aquella antropología también visible entre
ciertas élites nórdicas, anglosajonas y norteamericanas (Tribunal
Supremo norteamericano, caso
Buck v Bell,
1927).
Esto nos obliga a decir dos rápidas palabras sobre el darwi‑
nismo social y la eugenesia
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. El darwinismo, en su origen, no era
sino una explicación del origen de las especies, pero fue inevitable
que la idea de supervivencia del más fuerte se aplicara a la sociedad,
y además resultaba muy positiva para el colonialismo y el racismo
europeo y norteamericano. Indiana aprobaría una ley de esterili‑
zación eugenésica en 1907, y Virginia, en 1924, otra
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autorizando
la esterilización obligatoria de los intelectualmente discapacitados,
ley que dio lugar al citado litigio, en el que el famoso juez Holmes
dijo que «con tres generaciones de imbéciles es suficiente». En el
mundo angloamericano y norte de Europa esas teorías tuvieron
éxito, hasta el punto de ser respaldadas por los progresistas y no
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«Eugenesia»
(eugenics),
se debe al sabio victoriano Francis Galton, primo
de Darwin.
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Que más tarde sería invocada por uno de los abogados defensores de los
acusados alemanes en los juicios de Nuremberg.




