Introducción
27
en ellos es desvalido e incapaz de hacerse las cosas por sí mismo,
necesitando al estado. Cada vez el derecho es menos dispositivo y
más cogente, cada vez es más administrativo y menos civil, cada
vez se expande más un nuevo y odioso derecho penal, cada vez nos
deja menos libertad de acción. Cada vez es más un derecho que
regula situaciones objetivas, en las que uno encaja o no, en vez de
relaciones o acciones libres que uno configura como desee. Incluso
en las minucias de la vida jurídica ordinaria, la
prudentia iuris,
la
equidad, la analogía, la teleología de la norma y, en definitiva, la
libertad personal, dejan paso al legalismo, en el que —hay que
admitirlo— no son pocos los que se encuentran cómodos.
Como antes, hay que señalar que estos profundos cambios
eran originariamente de naturaleza filosófica y podrían no haber
repercutido demasiado en la política, o más bien no hacerlo du‑
rante algún tiempo. A día de hoy han repercutido ya.
f) Posición del hombre ante el poder. No decimos «el esta‑
do» sino «el poder» (o bien «los poderes», o «Los que Mandan»,
como diría J. L. de Imaz), y no decimos «público» porque ahora
no siempre lo es. Este libro concibe la actividad política como cosa
de hombres corrientes, y, no hace mucho, el hombre corriente se
enfrentaba básicamente al estado y a unas pocas grandes empresas
de su país; hoy el poder está en el estado (en el seno de la Unión
Europea, cada vez menos), en los Estados Unidos, la OTAN, y en
unos actores nuevos, como la Unión Europea, el FMI, la «Troika»
(FMI, Comisión Europea y Banco Central europeo), la ONU, la
OMC e incluso, en menor grado, los altos tribunales internaciona‑
les. A esos actores, de naturaleza política y formalizados, debemos
añadir las grandes empresas y corporaciones financieras globales,
los que prestan dinero a países en apuros, los que controlan la
energía, Google, los que mandan en las comunicaciones y pla‑
taformas electrónicas, los grupos de elite internacionales que se
reúnen en foros como Davos o Bilderberg, las agencias de
rating,
y




