Introducción
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hijo consultan a un experto del estado, ¿saben ser
paterfamilias
o
materfamilias?
Se trata de unos cambios originalmente no políticos ni ju‑
rídicos, que con el tiempo se filtraron desde las alturas filosóficas
y antropológicas hasta el derecho y la política, y últimamente se
reflejan en la interpretación de las cartas y declaraciones de dere‑
chos, pues lógicamente los derechos del hombre acusan pronto
los cambios en la imagen del hombre.
La visión antropocéntrica de la política está hoy amenazada
por la biopolítica y las bioideologías, por los que consideran al
hombre sólo como uno más de los
sentient beings
, o un accidente
que ha sufrido la Tierra, así como por los partidarios del
human
enhancement
y los posthumanistas en general. Según Stephen
Hawking y otros sólo somos «una escoria química en un planeta
de moderadas dimensiones»
5
. Estas posturas, pesimistas y poco
halagüeñas para el ser humano, son defendidas por pensadores
generalmente considerados progresistas. Uno se pregunta, en‑
tonces, qué se entiende por «progreso», y si «futuro» y «progreso»
siguen coincidiendo
6
.
En España el cambio antropológico en los últimos decenios
ha sido profundo y rápido (si bien no todo en él tiene interés
político). El español de hoy tiene poco que ver con Cortés o don
Quijote, incluso con los españoles de hace cien o cincuenta años,
5
«The human race is just a chemical scum on a moderate‑sized planet, orbi‑
ting around a very average star in the outer suburb of one among hundreds of
billion of galaxies»
(cit. por David Deutsch,
The Fabric of Reality,
NY, Penguin,
1997, 177‑178).
Scum:
película que se forma en la superficie de las aguas
estancadas y sucias; p. ej., según Wellington, su ejército era
the scum of the
Earth
.
6
Las visiones negativas del futuro abundan hoy, cada vez más explícitas.
Una visión razonadamente esperanzadora: Innerarity,
op. cit.




