doce tesis sobre la política
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unmoderado etcétera. Depender de muchos amos puede ser mejor
para la libertad que depender de sólo uno, siempre que no estén
coordinados entre ellos (pero éstos frecuentemente lo están; a ve‑
ces, en algunos temas puntuales, casi parecen un gobiernomundial
fáctico). Los estados medios, como el español (y no digamos los
más pequeños) se han vuelto, simultáneamente, subordinados y
débiles ante el fuerte (la UE y demás) y fuertes ante el débil, ante el
ciudadano ordinario, hasta el punto de mostrarse verdaderamente
implacables en impagos tributarios o sanciones administrativas,
con una implacabilidad que no tuvieron las dictaduras españolas
del siglo XX —en parte porque hoy su maquinaria es incompa‑
rablemente más eficiente—.
También los nuevos derechos supranacionales, y los tri‑
bunales igualmente supranacionales que los adjudican, pueden
ayudar al individuo frente a su propio estado o a una gran em‑
presa, pero pueden también ser vehículos para la imposición no
democrática de unas instituciones o visiones elaboradas por una
elite internacional que se retroalimenta a sí misma y no responde
ante nadie. Como toda arma de doble filo —como internet, por
ejemplo—, son al mismo tiempo buenos y malos. De todos esos
actores destacaremos, aparte de la Unión Europea, la gran corpo‑
ración financiera trasnacional, con gran capacidad de influencia
en la sombra (o no tan en la sombra)
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.
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El estudio de JP Morgan «The Euro area adjustment: about halfway
there» (serie
Europe Economic Research,
Londres, 28 mayo 2013, accesible en
internet) elaborado en plena crisis, lamenta los rasgos de las constituciones
de los países del sur de Europa: fuerte influencia socialista, ejecutivos débiles,
regiones fuertes, protección constitucional de los derechos laborales, dere‑
cho a protestar contra los cambios no deseados… (p. 12) Esos juicios son
inexactos, pues sólo en Portugal hubo una fuerte influencia socialista —y
neutralizada después en sucesivas reformas constitucionales—, las regiones
tienen poco autogobierno (España, Italia) o no existen (Portugal), el ejecutivo
es muy fuerte en España… Lo relevante es su clara idea de la sumisión de




