doce tesis sobre la política
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moral y política en una sociedad democrática sin responder pre‑
viamente a esa cuestión, cuya pertinencia es evidente desde el mo‑
mento en que si la política fuera, por hipótesis, un fenómeno más
o menos ajeno a la voluntad humana, se escaparía a los dictámenes
éticos. La solución a muchas graves cuestiones jurídico‑políticas
viene a depender en todo o en parte de lo que la política resulte ser.
La misma respuesta a la pregunta «qué es el derecho» dependerá
también de cómo se entiendan la política y sus límites pues, como
se sabe, gran parte de la filosofía jurídica posthobbesiana entiende
el derecho muy vinculado al poder, o, simplemente, a la ley.
Pero cuando comenzamos a indagar comprobamos que
todos creemos saber lo que la Política es hasta que alguien nos
lo pregunta. Y sin embargo esa ignorancia coexiste con el hecho
evidente de que casi nadie carece de una noción de política, aunque
sea poco elaborada o casi inconsciente. Se produce así la paradoja
de que se trata, por un lado, de un dato primario, presente en el
repertorio de conocimientos de la mayor parte de las personas,
mientras que, por otro, son muy pocas quienes parecen com‑
prenderlo bien. Incluso algunos grandes filósofos y otras figuras
señeras en la historia intelectual de la humanidad parecen no haber
entendido correctamente la política.
Esas faltas de acierto de los sabios nos autorizan a suponer
que, ya que los conocimientos y la inteligencia no garantizan el
éxito en esta búsqueda, debe de ser también preciso algo más:
conocimiento de la historia política, experiencia, sentido común,
perspicacia u otras dotes similares, y ya se comprende que la ex‑
celencia intelectual no conlleva necesariamente tales cualidades.
Ni Maquiavelo ni Burke elaboraron teorías generales, pero ambos
penetraron agudamente en la entraña de la política. De los ingleses
escribió Leonard T. Hobhouse que eran «tímidos e inhábiles en
la región de la teoría» (Hobhouse,
Liberalism
), pero eso no les
impidió ser pioneros y maestros en política —nadie ha esparcido




