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Afortunadamente, esa difícil experiencia vital para pacientes y familiares que
es el cáncer ya no es sinónimo de muerte, sino de pelea, de lucha, de combate. Esa
lucha contínua, día a día, para superar un carcinoma no es tarea sólo del enfermo.
Es un reto que debemos enfrentar juntos los pacientes, sus familiares y allegados,
los profesionales sanitarios y los gestores de sistemas de salud. Y a ello pretenden
ayudarnos los autores de este libro.
Desde el sistema sanitario tenemos la obligación de gestionar con efectividad
y eficiencia la atención sanitaria que prestamos a nuestra ciudadanía. Son muchos
los problemas de salud de una población. Por ello, se hace imprescindible estable-
cer prioridades, identificar aquellas acciones que van a tener un mayor impacto
sobre los problemas de salud más importantes. Y una de las enfermedades más
relevantes en nuestra sociedad es el carcinoma colorrectal, objeto de este libro que
tengo el honor de prologar.
El cáncer colorrectal está recogido en el Plan de Prioridades 2016 de la Con-
sellería de Sanidad, tanto por su incidencia como por su morbimortalidad. Es el
tercero más frecuente en hombres en Galicia, precedido por el de próstata y el de
pulmón, y es el segundo en mujeres, sólo superado por el de mama.
Otro aspecto de gran importancia es la tendencia creciente en la incidencia de
este tipo de cáncer en los últimos años. No obstante, este incremento contrasta,
afortunadamente, con una mortalidad estabilizada, sin duda debido a las mejoras
en los tratamientos y al diagnóstico precoz.
Hoy más que nunca los profesionales y los sistemas sanitarios tenemos la obli-
gación, la necesidad, de incrementar nuestra eficiencia. Tenemos que ser capaces
de alcanzar la máxima actividad asistencial con la mayor calidad posible median-
te los recursos que la ciudadanía destina a la sanidad a través de sus impuestos.
Con respecto a la forma en la que abordamos actualmente el problema de salud
que representa el cáncer colorrectal, es evidente que gastamos mucho dinero en
las fases finales de esta enfermedad y poco en la prevención y en la predicción.
No podemos obviar que se trata de una patología prevenible a través de medidas
de cribado poblacional (el diagnóstico precoz del cáncer y de las lesiones pre-
cancerosas cambia radicalmente su pronóstico), y del fomento de estilos de vida
saludables. Es imprescindible llevar a cabo una política inteligente de prevención
y detección temprana que, sin someter a la población a pruebas discriminadoras
excesivas por iatrogénicas, molestas o inasumibles, se consiga prevenir la apari-
ción o detectar precozmente para una intervención temprana que evite o minimi-
Prólogo
Rocío Mosquera Álvarez
Conselleira de Sanidade




