Género negro sin límites
18 LA CONFRONTACIÓN CON EL PASADO A TRAVÉS DE LA MITOLOGÍA VASCA EN LA NOVELA NEGRA DE DOLORES REDONDO Y EVA GARCÍA SÁENZ DE URTURI Tras haber hecho una ofrenda en la cueva de Mari, Amaia queda embarazada, con lo cual Mari se nos presenta como la diosa de la fertilidad. Sin embargo, simultáneamente desempeña el papel del oráculo, indicándole a Amaia la cueva con los huesos. En cambio, en Ofrenda a la tormenta la diosa le aparece en el sueño a través de las lamias y le pide que lave el río, comunicándole así la conexión entre los casos de las tres novelas. De este modo, la novela costumbrista sustituye el elemento de la suerte tan característico para la novela negra urbana con elementos mitológicos para que al final toda la historia encaje a la perfección. 2.2 La madre en la mitología Como ya se ha mencionado anteriormente, el tema de la madre goza de un protagonismo extraordinario desde el punto de vista de la mitología vasca. En los mitos de iniciación, el héroe —típicamente masculino— lucha contra el matriarcado a fin de vencer a la madre. Suele tratarse de “un muchacho humilde que da muestras a poseer una fuerza superior a la normal” (Hornilla, 1991:30) y, al llegar al poder, lucha contra las fuerzas del Mal. Esta lucha termina con la muerte del héroe y su renacimiento, lo cual le permite alcanzar una sabiduría mayor. El hecho de que la palabra éuscara heroi no tenga marcador de género, facilita la representación del héroe como mujer. Desde su nacimiento, Amaia Salazar representa este héroe mitológico que debe vencer a la madre, la personificación del Mal, que muestra su fuerza sobreviviendo los numerosos ataques. En la mitología Winnebago, uno de los estadios de la evolución introduce el concepto de los gemelos, refiriéndose al mismo tiempo a los hijos gemelos de la diosa Mari que, por su parte, representan el Bien y el Mal. Este concepto ha sido tratado tanto en la Trilogía del Baztán, a través de Amaia y su hermana gemela (asesinada por su propia madre), como en la Trilogía de la Ciudad Blanca, mediante los personajes de Ignacio y Tasio, ya que —igual que en la leyenda— los gemelos han sido condenados a muerte. En el caso de Ignacio y Tasio el renacimiento se manifiesta, en un sentido figurado, en forma del reconocimiento de las in- justicias cometidas en el pasado y su obligación moral de compensarlas, mientras que Amaia lucha por su supervivencia, es decir, contra su propia madre. 2.3 Las diversas madres La diosa Mari en su representación de la Madre Tierra hace hincapié en la importancia del matriarcado para la cultura vasca, por lo cual no es de extrañar que los temas relacionados con la maternidad, así como las figuras maternas, destacan tanto en la Trilogía del Baztán como en la Trilogía de la Ciudad Blanca. No obstante, cabe destacar que las autoras introducen una gran variedad de personajes maternos que, asimismo, desafían los estereotipos de género. Una de las numerosas manifestaciones de la diosa Mari es la tía Engrasi de la Trilogía de Baztán, cuya casa representa el verdadero hogar de Amaia. Tras haber sido atacada por su propia madre, Amaia empieza una vida nueva en casa de su tía, donde recuerda sobre todo estar sentada junto al fuego, otro símbolo de Mari. Aunque Engrasi nunca ha llegado a ser madre desde el punto de vista biológico, para Amaia es una madre protectora y, al mismo
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